Podría despertarme todas las mañanas a tu lado, fundirme en tus brazos y observarte durante horas mientras duermes.
Podría llenarte de besos y caricias; la cara, la espalda, los brazos… y quedarme todo el día entre risas, abrazos, mimos y luchas absurdas. Sin ninguna noción del tiempo o sentido de la responsabilidad.
Mi casa está donde estás tú.
sentimos algo parecido por un eduardo.
ResponderEliminarno sé si había comentado anteriormente, pero te sigo desde hace unos meses. me gusta tu blog.
He visto que lo compartiste en uno de tus blogs, me alegro de que te gustara.
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